“A los 74 años y con dos exposiciones realizadas, descubrí que nunca
es tarde para comenzar de nuevo y sorprenderte con lo que aún puedes crear.”
Quedé viuda y decidí irme un tiempo a la casa de mi hija la cual quedaba en el barrio Ciudad 19. Al frente había un centro de mayores, y cada vez que pasaba veía cómo enseñaban a pintar y muchas cosas más.
Un día entré y pregunté qué requisitos se necesitaban para participar. Me atendió una persona muy amable, me miró y me dijo que era para personas mayores y/o pensionadas, sin pensarlo mucho me matriculé. Mi profesora Clara me preguntó si tenía vigor, y me explicó los horarios. Luego me dijo: “Tú puedes venir en estos días.” Pensando que hay tiempo para todo, fui un día y me llamaron para indicarme cómo funcionaba el lugar y las actividades..
¡Qué recuerdos tan vivos! Les cuento que el día que comencé fue como un sueño hecho realidad. ¡Qué felicidad sentí! Nunca antes en mi vida había tomado un pincel, y sin embargo, ese primer cuadro —unas flores llamadas cartuchos blancos— me llenó de emoción. El lienzo era grande y bastante pesado, lo que hacía el reto aún mayor, pero eso no hizo más que aumentar mi entusiasmo..
En otra clase el profesor me dio otro modelo de flores, eran rosas rojas que debía dibujar y pintar. Fue como un examen. Poco a poco me fueron dando cuadros, y con cada tarea, él me enseñó la técnica. Me mostró cómo sostener el pincel, cómo hacer las mezclas y cómo terminar mis pinturas.
Llegué a pintar 22 cuadros y participé en dos exposiciones importantes. EVAS, quiero decirles que nunca es tarde para descubrir el talento que todos tenemos, porque Dios nos dio talentos a todos, solo que debemos buscarlos.
Lo que estoy haciendo en este momento me parece un sueño grande y maravilloso. Este mes cumplo 74 años de vida, y aún me cuesta creer que esté pintando cuadros tan bonitos. No lo digo solo yo; las personas que los ven me dicen que mis obras son muy lindas.
Soy una hija de Dios, muy agradecida por esta oportunidad y por este talento tan hermoso en mi vida. Sé que este trabajo de pintura es un ejemplo vivo de que nunca es tarde para desarrollar nuestros talentos.
Recuerda que Nunca es tarde para descubrir el talento que tenemos,
porque Dios nos dio talentos a todos, solo que debemos buscarlos.
Dedico estos escritos a mis amados hijos y nietos, y a una querida amiga que me animó nuevamente a escribir un poco de mis últimos años.
3 Principios para Redescubrirte en Cualquier Etapa de la Vida
1. Reescribe tu narrativa personal
Muchas personas mayores o viudas sienten que “su mejor etapa ya pasó”. Pero es justo ahora cuando puedes escribir nuevos capítulos. Cambia el enfoque de “ya no puedo” a “¿qué me gustaría explorar o aprender ahora?” Descubre en ti esos deseos postergados y date permiso para cumplirlos ya cuidaste de otros toda tu vida es justo cuidarte a ti.
2. Explora algo nuevo, aunque parezca tarde
El cerebro mantiene su capacidad de aprender durante toda la vida. Iniciar algo nuevo —como pintar, escribir, cantar, bailar o hacer voluntariado— no solo mejora el estado de ánimo, sino que reactiva el sentido de propósito. Empieza poco a poco, sin juicio. La clave no es la perfección, sino el gozo del descubrimiento y el desarrollo de nuevas habilidades.
3. Construye conexiones significativas
La soledad no se vence sólo con compañía, sino con conexiones reales. Participar en grupos comunitarios, centros culturales o religiosos, o talleres para adultos mayores, te permitirá compartir experiencias, aprender de otros y ser escuchado. No estás sola: hay muchas personas buscando lo mismo que tú.
